Perspectivas Sistémicas
LA NUEVA COMUNICACION

La importancia de la Terapia Familiar
Entrevista a Salvador Minuchin (*)
(Bilbao, Junio de 2005)

Por Roberto Pereira (**)

Publicado en el número 91

Fragmento

Tiene 84 años y aún continua trabajando y disfrutando con lo que hace. Lleva más de 45 años haciendo terapia familiar y formando terapeutas. Es un Maestro y un mito de la Terapia Familiar. Se llama SALVADOR MINUCHIN.

La entrevista tiene lugar en un marco poco habitual: en el interior del Museo Guggenheim de Bilbao, en una discreta esquina. Hace calor. Minuchin viste de sport, con cómodas zapatillas y cubriéndose con una visera. Pat, su mujer, que le acompaña en sus viajes desde hace muchos años, se ha ido ya con Itziar y Juanjo a ver las exposiciones. Hemos comido muy bien en el mismo museo, y bebido algo de txakolí, no mucho, lo justo para hablar de los productos locales y relajarnos un poco. Minuchin no quiere dedicarme mucho tiempo: quiere ver el museo, visitar nuestra Escuela y luego volver a San Sebastián. Además, no le gustan las entrevistas.

Roberto Pereira (P): ¿Te gustan las entrevistas Salvador?

Salvador Minuchin (SM): No, no me gustan. Pero haremos una cosa. Haremos como cuando se entrevista a alguien al que han llevado obligado a la consulta. Yo les suelo decir: "Mirá, yo sé que vos estás aquí porque te obligan. A mí me ocurre exactamente lo mismo, no tengo otro remedio que hacer esto. Así que, ya que no podemos evitar pasar este rato juntos, vamos a ver qué sacamos de positivo de todo esto".

Minuchin habla con un cerrado acento argentino, con una voz suave y un discurso pausado. Hay algunas palabras que le cuesta traducir, pero son pocas si tenemos en cuenta los años que lleva viviendo en EEUU. Ahora vive en Florida, donde se retiran buena parte de los jubilados y donde al parecer, se vive muy bien. A pesar de ello, Sal y Pat no dejan de viajar.

P: Sé que no vienes directamente de EEUU. ¿De dónde vienes?

S.M.: Estuve dando un Seminario en Suecia. Después fuimos a ver a una amiga a Ámsterdam, pasamos 6 días en París, y acá estaremos 2 semanas. Luego volvemos a casa. Al Seminario en Suecia fue mucha gente, también aquí creo que estará lleno. Desde hace unos años parece que en Europa tienen más interés por mi trabajo que en EEUU.

P: Al menos esa impresión tenemos por aquí. Creo que tu modelo, el estructural, se utiliza mucho por aquí, especialmente en el Sur de Europa, mientras que en EEUU la terapia narrativa parece haber ocupado casi todo el terreno. ¿Cómo has visto tú el desarrollo, la utilización de tu modelo?

 

S.M.: En una conferencia que di en Londres hace 6 seis meses, empecé diciendo: yo no soy un terapeuta estructural. Para mí eso es un rótulo que fue necesario en un tiempo, porque estábamos construyendo una teoría nueva y había una necesidad de diferenciación. En parte era una cuestión económica: Jay Haley tenía su Escuela Estratégica y Murray Bowen tenía no me acuerdo cuál... Cada uno se creaba su rótulo, tenía estudiantes, y era un proceso competitivo de crear castillos con fosos alrededor, y eso fue necesario, fue el comienzo de una nueva posición teórica, ideológica.

Estábamos creando un nuevo paradigma con una serie de pensamientos globales. Salían los licenciados de las universidades con un pensamiento individual y por eso fue necesario crear las escuelas: la escuela estructural, los de Milán hicieron la escuela milanesa, que después llamaron escuela sistémica, y entonces yo tenía una escuela estructural y ellos tenían una escuela sistémica.

Teníamos que crear divisiones y disensiones. Después viene la escuela narrativista y también crea dicotomía. La verdad es que toda terapia es narrativa. El hecho de que el construccionismo tomó el rótulo narrativo, y lo hizo suyo, como lo estructural se hizo mío, fue una necesidad de proceso, pero es un error hoy.

En realidad, hablando de constructivismo...

(*) Minuchin, desde su temprano trabajo con delincuentes y sus familias en la escuela Wiltwyck de Nueva York, en los años `60, hasta su larga administración en la Philadelphia Child Guidance Clinic, él fue, probablemente, el más renombrado - y más imitado – de los terapeutas familiares. Hoy en día es sin duda alguna el terapeuta familiar más reconocido y parte insoslayable de la historia viva de la terapia familiar en el mundo, llegando su influencia no solo a los países de occidente sino también a los países del Este y China.

Su obra publicada es monumental: Al inicial y clásico "Familias y Terapia Familiar"; le siguieron "Técnicas de Terapia Familiar", escrito con C.H. Fishman; "El arte de la terapia familiar", "Calidoscopio Familiar"; " Enseñando Terapia Familiar: caminos de crecimiento y transformación", por citar solo algunos de sus libros más relevantes hasta su actualmente en prensa, "A four- step Model for assessing Couple and Families". Traducidos al español y a la mayoría de los idiomas, son texto obligado en los centros y universidades donde se enseña psicoterapia, psiquiatría o ciencias sociales. Fundó una institución de formación de terapeutas en Nueva York, hoy denominada Minuchin Center for the Family en la cual entrenó profesionales de la salud mental y por más de una década, trabó combate con la burocracia del cuidado infantil de la Ciudad de Nueva York, intentando aplicar sus ideas sobre sistemas familiares para reformar el sistema de cuidado bajo tutela, desarrollando un programa de familias sustitutas.

(**) R. Pereira es médico psiquiatra, Director de la Escuela Vasco – Navarra de Terapia Familiar.

(Lea el texto completo en Perspectivas Sistémicas Nº 91 en kioscos, librerías o por suscripción).

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