Perspectivas Sistémicas
LA NUEVA COMUNICACION

Editorial del Número 83

Fragmentados o Enlazados

"El futuro sólo tendrá lo que ahora ponemos en él."

Los temas abordados en este número de Perspectivas Sistémicas tienen un denominador común : la ruptura de los lazos sociales (Luna de Avellaneda); la disociación del cuerpo y de la mente o el cuerpo como objeto (El Significado de los Trastornos Alimentarios); y, el desarraigo y la perturbación en la identidad de las personas que atraviesan por el proceso emigración (Inmigración e Identidad). Cito al Lic. García para empezar a entendernos lector/a:

"..podría afirmar que el mundo interno de la persona (adulta, sola o con familia que ha decidido libremente migrar desde una ciudad a otra, desde un país a otro en el mundo occidental), en los primeros años, es atormentado por la historia de una vida previa, por ansiedades de tipo confusional, persecutorias y depresivas por todo lo que ha dejado, por estados regresivos como consecuencia del luto y de la pérdida de todos sus roles, y por disturbios de la identidad..."

Todos son situaciones de ruptura, de exclusión, de desintegración de partes de un todo que no se perciben como tales. Hambre de pertenencia, necesidad de reconocimiento, deseo de ser visto, escuchado, tocado tenido en cuenta, incluso y especialmente, querido ( lo que incluye por supuesto poder alimentarse, recibir atención médica y dormir bajo techo y entre cuatro paredes), la mayor de las consideraciones. Ser amado porque sino, como dice la Lic. Murillo:

"¿Cómo hacemos para reconstruir, la memoria histórica, los lazos sociales y una ley que nos comprenda y respete en nuestra alteridad. ¿Cómo hacemos para reconstruir el amor?. Sin él no hay sino desamparo".

Y también y sobre todo, la esperanza de un futuro mejor. Y a veces, simplemente, de un Futuro. De un horizonte hacia donde dirigirse. Los jóvenes que perciben el porvenir como un muro infranqueable son propensos a reaccionar drogándose, delinquiendo o prostituyéndose. Esa violencia del desamparado del sistema provoca una escalada de acciones y reacciones que desembocan en la conocida espiral de violencia. Violencia que está presente en los medios masivos de comunicación que empujan a un consumo desenfrenado, a cuerpos esbeltos, eternamente lozanos, sin arrugas. Perfectos. Imposibles. Y apelan también a frases como la "ola delictiva" e imágenes aterradoras, reality shows de la violencia para crear miedo y desasosiego y justificar la consabida "mano dura" (como lo que nos describe Michael Moore en Bowling for Columbine) y así, se evita pensar y ocuparse de los verdaderos aspectos inmunitarios de una sociedad: la educación, el trabajo, la prevención sanitaria , la salud mental, la justicia, un medio ambiente preservado, condiciones dignas para todos y cada uno de nosotros.

La visión economicista de la sociedad ha alterado valores fundacionales como la solidaridad y el bien común, el sentido de comunidad, arrogándose el lugar de una metadisciplina que reina por encima de todo y de todos. Se ha instalado como discurso colonizador, como un lenguaje universal que pretende explicar todo y por supuesto subyuga, fascina y claro está, no explica nada. Y peor aún, justifica cualquier aberración con frases como: "Los números no mienten", "las estadísticas son claras".

Voces de sabios de nuestra época se alzan hace tiempo frente a estas sugerencias hipnóticas de ciertos gurúes de la Economía Triunfante, ante estos discursos deshumanizados y deshumanizadores. El científico y pensador francés Albert Jacquard por ejemplo, explica claramente este estado de situación y dónde, en realidad, se hallan las posibilidades de un verdadero cambio:

" ...la actividad de un grupo es provocada por la existencia misma de ese gr upo. Cada uno segrega necesidades de alimentación, de cuidado, de espectáculos, de vestimenta, de conocimiento que le otorgan valor a los bienes propuestos por los que producen alimentos, a las enfermeras, a los artistas, a los sastres. Esa producción de bienes y servicios sería inútil si el deseo y la necesidad no existieran. La riqueza de la colectividad es generada por la intercomunicación entre aquellos que tienen determinadas necesidades y aquellos que pueden responder a ellas. O sea, la verdadera riqueza, son los Otros. O más exactamente la posibilidad de intercambiar con esos otros ( y recordemos, como dice el poeta Mario Benedetti, que los Otros, somos Nosotros)...El acto constitutivo del ser humano es el intercambio...Insisto: es el acto de intercambiar lo que constituye una necesidad, no el contenido de ese intercambio." ( 1)

La Lic. Murillo intenta explicarnos y explicarse que nos pasó y describiéndonos su, nuestra, aldea, describe tal vez no solo la Luna de Avellaneda sino también muchos aspectos de la gran Luna planetaria.

Los Lics. Balbi y Jaicovsky nos ayudan a entender a aquellos que dejan de comer voluntariamente y vomitan en un mundo donde muchos mueren de inanición y otros como consecuencia de la obesidad.

El Lic. García nos habla de la perturbación del emigrado, de aquello que verdaderamente cuenta para nosotros los seres humanos en relación, con nuestros valores, cultura, códigos, costumbres, voces, lengua, paisajes historia y características vernáculas.
También , en una charla no reproducida en el artículo, nuestro compatriota compartió con la audiencia, cuanto lo cambió, lo fortaleció y lo enriqueció su propia experiencia de inmigrante.

Me despido de vos, de ti, lector/a, hasta la próxima, con las palabras de otro sabio de nuestra época, Tiziano Terzani, el autor de las preclaras, cálidas e iluminadoras "Cartas Contra la Guerra":

" La ocasión es entender de una vez por todas que le mundo es uno, que cada parte tiene su sentido, que es posible reemplazar la lógica de la competitividad por la ética de la coexistencia".

"...Al final de una conferencia una señora estadounidense le preguntó al gran místico hindú, Vivekananda: -¿ No piensa que el mundo sería más hermoso si hubiera una sola religión para todos los hombres? –No, respondió Vivekananda. -Quizá sería aún más hermoso si hubiera tantas religiones como hombres."

Claudio Des Champs

(1) "J´accuse l ´économie triomphante" (Calman- Lévy, 1995)

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